Antonio López y el devenir de Comillas

Antonio López y el devenir de Comillas

Antonio López y López nació en 1817 en una familia hidalga venida a menos. Su padre falleció siendo él muy joven, lo que obligó a su madre a sacar ella sola a la familia adelante, llegando incluso a mendigar por las casas de la gente rica.

Con tal solo 14 años, Antonio ya empezó a moverse para conseguir una mejora en su vida. Primero como jándalo en Andalucía y, posteriormente, como indiano en América, inició una vida marcada por los viajes, el buen ojo comercial y una vida social destacada.

Establecido en Cuba, en sus primeros tiempos trabajó por cuenta ajena hasta conseguir el dinero suficiente para fundar sus propios negocios, dando inicio a una serie de años marcados por los viajes entre España y Cuba.

Con el tiempo, y ya con una familia formada, se estableció definitivamente en Barcelona, fundó negocios muy destacados como la Compañía Transatlántica, el Banco Hispano-Colonial o la Compañía de Tabacos de Filipinas y logró una de las mayores fortunas del siglo XIX español.

Se codeó con la más distinguida burguesía e incluso obtuvo el favor real ya que, premiando su apoyo económico y logístico durante la Guerra de Marruecos y la Guerra de los Diez Años en Cuba, Alfonso XII le otorgó el título de Marqués de Comillas.

Y fue precisamente esta relación con la realeza y aristocracia la que transformó Comillas, pues en un deseo de convertir su villa de origen en el centro del veraneo de la época, el marqués se ocupó de invertir y modernizar el pueblo, haciendo que Comillas ya nunca más fuera lo mismo.

El marqués realizó notables obras públicas, para lo cual contrató a los más destacados arquitectos del momento, e invitó a la propia Familia Real en 1881 y 1882 para que fueran testigo de ello. Fruto de estas inversiones, Comillas dejó de ser aquel lugar de paso para convertirse en una villa balneario donde las más destacables personalidades del momento pudiesen disfrutar de un agradable verano.