Comillas

De hogar de pescadores a villa indiana

La historia de nuestra localidad puede parecer la de un pueblo cualquiera del norte de la Península, pero nada más lejos de la realidad. Esta villa, cuyo nombre proviene del celta Kombillas parece hacer referencia a la orografía de la zona, ya que se traduce como curva o valle. Quizá resulte un lugar alejado de todo, por ejemplo, se sitúa a 750 Km de Barcelona y, sin embargo, acabó estando estrechamente unida a la Ciudad Condal.

Los primeros poblamientos que se han descubierto en la zona datan de hace unos 18.000 años. Posteriormente, ya en época romana, aparecen mencionados como explotaciones mineras en la zona de Ruiseñada.

Este pueblo de tradición marinera, famoso por la caza de la ballena, comienza a ganar importancia como localidad en torno al siglo X, ya que hasta entonces no había sido nada más que un lugar de paso en el que iban apareciendo pequeñas agrupaciones de casas de marineros, agricultores y ganaderos.

Pasada la época de caza de cetáceos, la localidad llegó a ser conocida como La Villa de los Arzobispos, pues un destacado número de comillanos llegaron a ostentar importantes cargos religiosos.

Pero, sin duda, es a partir del siglo XIX cuando Comillas logró su esplendor, gracias a uno de sus vecinos más ilustres: Antonio López y López, primer Marqués de Comillas.

Fue el patrocinio de este acaudalado empresario, y la influencia de otros tantos indianos que volvieron a la villa, lo que transformó a Comillas en el campo de pruebas de un movimiento artístico todavía incipiente y que hoy conocemos como: Modernismo..